Doce cuencos en Villadorada · Capítulo 1 de 2
Lo que trae la lluvia
Kael Funkenflug · RP-Fanfiction
Había preparado cinco cuencos. Cinco, porque esta vez pensaba ser sensato. La posada de Villadorada ya estaba bastante llena y el posadero solo me había prestado el fogón pequeño. «Nada de hechizos de fuego en mi cocina», había dicho. Como si lo de la tarta de manzana no hubiera pasado hacía meses.
Fuera empezó a llover con la determinación de un elemental ofendido. Se abrió la puerta y una patrulla de Ventormenta hizo entrar a dos viajeros empapados. Detrás llegó una mujer con una cesta que piaba bajo un paño. Junté un poco más los cuencos. No sirve de nada. Pero parece que tienes un plan.
Mira estaba secando un mapa junto a la ventana. «Estás contando», observó. «Estoy calculando las raciones». Miró dentro de la olla y después me miró a mí. Nos conocíamos demasiado bien para ahorrarle la verdad: mi guiso no iba a alcanzar para todos.
En la mesa de al lado, dos hombres discutían sobre el camino a Páramos de Poniente. Uno llevaba un martillo; el otro, una espada. Los dos parecían más hambrientos que enfadados. Mira preguntó quién tenía algo de comer. El de la espada sacó una cebolla. El del martillo puso otra. Por un momento tuvieron algo en común.
Entonces apareció la cesta sobre la mesa de la cocina. Bajo el paño había cuatro huevos y tres pollitos muy vivos. «Solo los huevos», advirtió la mujer con severidad. Asentí. De todas las instrucciones que he recibido en una cocina, aquella fue la más sensata.