Una carta para Trinquete · Capítulo 2 de 2
Lo que no se puede pesar
Nessa Salzfeder · RP-Fanfiction
Mi madre hablaba de un carro atascado en el barro. De una niña con fiebre y de un soldado que, desobedeciendo sus órdenes, las había acompañado hasta un camino seguro. La niña era yo. Conocía el carro por sus historias. Al orco nunca lo había mencionado. Quizá yo nunca había preguntado como debía.
Leí más despacio de lo necesario. Algunas palabras se me quedaban en la garganta. Rukhan se miraba las manos. Cuando terminé, preguntó si había vuelto a tener fiebre. De todo lo que podría haber preguntado, aquello fue lo que más me conmovió.
Por la tarde trajo una figurita de madera. Un pájaro con el pico demasiado grande. Lo había tallado para mí en aquellos días, pero mi madre ya se había marchado. Desde entonces viajaba en una caja de anzuelos. Pasé el pulgar por las alas desgastadas.
Antes de partir escribí su respuesta. Solo tres frases. La última le llevó un buen rato. Le indiqué dónde podía poner su marca. Apretó tanto la pluma que rompió la punta. Los dos nos echamos a reír. Algo que había pesado entre nosotros todo el día se hizo más ligero.
El goblin preguntó si el viaje había merecido la pena. Podría haberle hablado de la carta, del pájaro o de aquella fiebre que nunca volvió. En lugar de eso, le enseñé el billete de vuelta. «Aún estoy haciendo cuentas». Llevaba el pájaro en el bolsillo donde antes había guardado la carta sellada.